Ante de alba, el día olía a cafe puro y pan fresco. La calle transitaba un silencio moribundo. No cabe dudar que lo unico que da vida era el sonido de los motores de hojalata resonando con fuerza como si tratara de sacar los tipanos.
Mientrás que una banda de perros maullaba por el atrás de la calle, un hombre de nariz aguijón entra a acechar vivamente de un lado a otro. Con la mano resonando unas monedas de plata miraba los panes recién horneado, que luego se va por donde vino.
Creo que la temperatura ha bajado a más o menos en vente grado, poniendose un poco calido con la suave brisa de amanecer que entraba por la puerta principal. El comerciante miraba con frecuencia alla afuera, las calles con una mirada de preocupación, mira curiosamente a un pequeño grupito de señores que pega un grito a dos pasos de la puerta.
Ese reloj colgado en la pared marcó las 6:45 A.M. Un sonido de la sirena de la unidad de la policía rompe el silencio reuniendo la atención de los pocos transautes.
Por fin, el cielo reflejo la luz sobre el pueblo. La calle vive de nuevo revuelto de voces masculinos y femenicos,que sin aire de preocupación se va cada quien con su camino…
Por Kuo: 15 abril 2008, 12:00 Category: Sociedad
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