Dos jovenes bajaron del campo a la cuidad. Alli se quedaron a trabajar que poco a poco llegaron a tener una fortuna.
Cuando llegaron a su edad avanzada decidieron regresar a casa para jubilarse. En el camino encontro a un anciano con una camisa de falda blanca que se le acerco y dijo: – “Vengo a traerle una noticia. Ustedes solo le queda tres días de vida. Durante el tercer día a media noche cuando suena la campaña, su habrá descansado.
Dicho eso, desaparece como si nunca había aparecido. Ambos que gastó toda sus juventudes para lograr acumular esa fortuna quedó perpejo ante semejante encuentro. No pudo aceptar que su vida se pondría fin en tres días!
Cada quien se diriguieron camino a casa. El primer fortunato quedó sumamente preocupado. Sus pensamientos no se alejaba de esa idea de ¿Cómo es posible? Solo me queda tres días de vida! No comió ni bebió. Cada día que pasaba se quedaba en su cuarto encerrado contando la fortuna que tenía una y otra vez. Con el paso de las horas su rostro fue quedandose palido. Cuando llego aquel día, el viejo con un aliento y ojos moribundo miraba fijamente el reloj que marcaba la doce de media noche. El viejo fortunato al escuchar sonar la campana cayó sin vida.
Mientras, el segundo fortunato, ante de llegar aquel día se quedaba en lamento “ Que pena!” Solo me queda tres días de vida! Desde muy pequeño deje mi pueblo. Creo que ya es hora de hacer algo por el. Sacaré mis fortunas y lo dividé para lo más pobres y necesitados.
Tan pronto como llego hasta su pueblo recorrió por las casas de los más pobre del barrio. Estando tan ocupado andando y dandole ayuda a lo más necesitado se le olvidó por completo que le quedaba tres días de vida.
El tercer día termino de repartir su fortuna. Los vecinos le festejó con bailes, cantos y acordeón. El barrio se llenó de niños, jovenes, adultos, viejos con el rostro dibujado de sonrisa contagiosa.
La campaña pronunció la doce de media noche, las energías de la gente de barrio permanecía inagotable.
Despues de pasar varios días el viejo fortunato se dió cuenta que había vivido más de tres días.
Nosotro vivimos pero tambien morimos. Nadie puede escaparse de ella. No importa cuando llega la muerte, lo importante es que hemos vivido cada minuto de nuestra vida con felicidad.Por Kuo: 22 marzo 2008, 12:21 Category: Reflexiones